DE CHIANG RAI A LUANG PRABANG POR EL MEKONG EN CRUISE

 

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Atardecer en el Mekong desde Luang Prabang

Cuando planificamos este viaje decidimos viajar desde el norte de Tailandia a Luang Prabang en Laos y aunque no íbamos sobrados de tiempo, nos atrajo la idea de hacerlo en barco por el mítico río Mekong. Cuando piensas en el sudeste asiático una de las imágenes que te vienen más frecuentemente a tu mente es la de este río.

Es un río de casi 5.000 kilómetros que atraviesa Tíbet, China, Birmania, Laos, Tailandia, Camboya y Vietnam. Nace en la cordillera del Himalaya y desemboca en el mar de China Meridional. Según el escritor y explorador francés Michel Peissel, él descubrió las fuentes del río en 1994 en el Tíbet: podéis leer su experiencia en su libro “Los últimos bárbaros” -Editorial Península 1999-. Este río de vital importancia para la vida de más de 100 millones de personas, tanto por la pesca, ya que es el río del mundo que más recursos pesqueros tiene, y por el arroz, que debido a la abundancia de limo en el río, permite tener hasta tres cosechas anuales, siendo Vietnam el segundo país productor mundial de arroz.

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Tal como nos contaron hace un par de años en Vietnam, China tiene proyectadas unas 30 presas para controlar el caudal del Lancang (que es como llaman ellos al río), por lo que así pueden dejar sin vida el trayecto del río por los otros cuatro países. Eso para Vietnam supondría un desastre, ya que parte importante de su economía está basado en sus recursos.

Como ir del norte de Tailandia a Laos

A Luang Prabang (Laos) desde Chiang Rai (Tailandia) se pueden ir de tres maneras: en avión, en autobús o en barco a través del río Mekong.

En avión solo hay vuelo directo desde Chiang Mai con Laos Airlines, si queréis ir desde Chiang Rai hay varias opciones, pero con escala en Bangkok.

Tanto para ir en autobús como para ir por el Mekong en barco, hay que llegar al pueblo fronterizo de Chiang Kong en Tailandia, un viaje de 1,30 ó 2 horas. De ahí hay que cruzar la frontera y llega al pueblo laosiano de Huay Xai y allí se toma el autobús a Luang Prabang, que tarda unas 12 horas.

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Si como nosotros vas en barco, puedes ir en slow boat público o bien tomar uno privado (cruise). El precio del Cruise es más caro y teniendo en cuenta que cada día se navega unas 7 u 8 horas nos decidimos a hacerlo de esta manera después de leer la experiencia de otros viajeros comentando que en el slow boat público apenas te puedes mover de tu sitio, sobre todo si va lleno, que el WC suele estar muy sucio y, además, puede tocarte un grupo de “marchosos”(bebedores compulsivos de cerveza y gritones) lo que puede hacer que el bucólico viaje a través del Mekong se convierta en un verdadero infierno, En el cruise, haríamos paradas, veríamos un par de pueblos de Laos, las cuevas de Pack Ou, cerca de Luang Prabang, (según habíamos leído un “must”). Además, en todos los viajes nos gusta darnos un pequeño capricho y en este viaje fue esta travesía.

La diferencia de precio es notable, el precio del cruise sin hotel por persona es de 130$ y con hotel es de 150$. El slow boat público, con recogida y traslado a la frontera, cuesta de 1650 baths por persona (54 $ aproximadamente), aparte los hoteles.

Otra opción es el Rapid Boat que son unas lanchas rápidas que hacen el trayecto en un solo día, pero esta opción ni nos la planteamos, porque ni era el tipo de viaje que buscábamos y además es peligroso. De hecho no vimos ninguna agencia en Chiang Rai que ofreciera este tipo de viaje.

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Como contratar el bote privado hasta Luang Prabang

Desde casa habíamos consultado por internet las empresas que hacen este tipo de servicios, pero al final decidimos dejar la contratación hasta Chiang Rai, porque si algo hemos aprendido viajando es que las excursiones y tours es mejor contratarlas lo más cerca posible del punto de salida, además no teníamos claro si optar por el público o privado, lo queríamos decidir in situ.

Pero una vez en Chiang Rai, tras visitar varias agencias, vimos mucha oferta para el Slow Boat, con opciones de contratar solo barco, barco con hotel, barco con hotel y transporte hasta Huya Xai,etc… pero no veíamos ninguna oferta para el Cruise. Solo una agencia nos intentó vender el paquete, pero nos dimos cuenta que lo estaba mirando por internet y que era la misma que teníamos nosotros fichada por internet, por lo que decidimos, al final, contratarlo nosotros mismos y ahorrarnos su comisión y………. cuando ya lo habíamos contratado por internet…. vimos otra agencia en la que ofertaban la misma empresa que elegimos nosotros pero no quisimos ni mirar el precio. (La Ley de Murphy, una vez más).

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Nuestro barco en el Mekong ….

Nos decidimos por la agencia www.mekongsmilecruise.com ya que nos pareció la mejor en relación calidad-precio. Es un viaje de dos días con noche en Pakbeng (Laos), el hotel se puede contratar con ellos, pero nosotros los contratamos por nuestra cuenta ya que éramos tres y nos salía más barato y además elegíamos el hotel que queríamos, ya que los hoteles contratados con paquetes de excursiones no suelen ser muy buenos.

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En el precio se incluye el traslado desde el hotel de Chiang Kong a la frontera y al llegar a Luang Prabang el traslado al hotel, también, así como la entrada a las cuevas de Pack Ou. Lo único que hay que pagar aparte es los 30 baths del autobús del puente fronterizo y el visado de Laos (35$)

El viaje

Así, que una vez contratado el viaje, solo quedaba disfrutar y empezar nuestra aventura, llegamos a Chiang Kong al anochecer. Aprovechamos una excursión que habíamos contratado en Chiang Rai para visitar los alrededores del pueblo chino de Mae Salong para que, pagando un poco más (700 tbh) nos dejaran directamente en Chiang Kong, ya que siendo tres personas merecía la pena y evitábamos volver hasta Chiang Rai y el viaje en autobús a Chiang Kong. Esta excursión la contratamos con la agencia Yada Travel en Chiang Rai (873/13 prasupsuk Rd.) a cuyo frente está Peter, una alemán muy majo y muy profesional que nos hizo un buen precio.

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Plantaciones de té en Mae Salong

Aunque llegábamos cansados teníamos intención de echar un vistazo al Mekong y dar un paseo por la orilla, pero llovía a cantaros, así que tras dejar el equipaje en nuestro hostel “Sleeping Well”, descansamos un rato y salimos bajo la lluvia a dar una vuelta. No pudimos ver mucho, por lo que tras zamparnos unos deliciosos rollitos vegetales que compramos en un puesto callejero, acabamos en un bar enfrente del hotel (Rin Bar), y echamos un rato muy agradable jugando varios billares y futbolines con lo que el tiempo de espera hasta la hora de cenar se nos hizo muy corto.

Vamos a ver… si llegas hasta el último pueblo de Tailandia no es un plan muy viajero quedarse jugando al billar en vez de explorar los alrededores, pero como llovía tanto, estaba oscuro y, aunque nos asomamos al Mekong, no se veía nada pues no hubo más remedio……..

Esta vez acertamos con el alojamiento, era un hostel con habitaciones con distintito número de camas, nuevo, limpio y además tuvieron el detalle de prepararnos el desayuno a las 6am, antes de partir hacia nuestro viaje al Mekong.

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A la mañana siguiente y a la hora en punto un señor muy serio de la empresa, que al parecer no le había sentado nada bien el madrugón, nos vino a recoger, nos facilitó y ayudó a rellenar el formulario para entrar a Laos a los que adjuntamos una fotografía, y nos llevó hasta el puente de la frontera con Laos, vamos que no nos podíamos perder ni a propósito; allá pasamos la aduana Tailandesa y nos montamos en el autobús (30 tbh por persona, que tuvimos que pagar) y en el autobús cruzamos el puente hasta Laos. En la aduana de Laos nos esperaba simpático guía que iba a acompañarnos durante todo el viaje y en un inglés muy “asiático”, que nos costaba entender un poco, nos explicó los trámites para entrar en Laos: básicamente entregar el formulario y pagar los 35 dólares del visado. También nos dijo que podíamos cambiar dinero en la misma aduana (hay una oficina bancaria) porque la diferencia de cambio con el los bancos de Huay Xai en Laos no era muy importante.

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Allí estuvimos esperando un rato largo a que llegaran parte de nuestros compañeros de viaje, venían directamente desde Chiang Rai. Eran tres chicas: dos de USA y una australiana. Después nos llevaron en una Van hasta el embarcadero donde nos esperaba el cruise. El guía nos presentó al chófer que se llamada Mr. Dead, (jaja, de verdad) pero nos comentó que afortunadamente para él ¡no sabía inglés! En la embarcación nos esperaban desde hace rato otros dos viajeros más, que habían pasado la noche en Huay Xai: un londinense y otro ciudadano de USA, ¡Teníamos dos días por delante para practicar nuestro oxidado inglés!

La embarcación estaba preparada para 25 viajeros y nosotros éramos únicamente 8. Aparte, la tripulación eran dos que manejaban el barco, la cocinera y el guía. Tuvimos la suerte de que al ir poca gente, íbamos a viajar como reyes.

Sobre las 10 de la mañana empezamos la primera de las dos jornadas en las que íbamos a surcar las aguas del mítico río Mekong, que en ese punto tiene una gran anchura de más de 100 metros. Era uno de nuestros objetivos principales del viaje y teníamos muchas ganas de empezar a disfrutarlo. Estábamos algo nerviosos, ya que el río bajaba con fuerza y nosotros no somos muy fluviales, pero nos acomodamos y empezamos a picar algo y empezando la charla con nuestros compañeros que, a pesar de lo temprano de la hora, se animaron a brindar por el comienzo del viaje con una cerveza. Ese primer día fuimos navegando, observando la vida en la orilla del Mekong, al principio en un lado Tailandia y en otro Laos, los agricultores, criadores de elefantes, pescadores que hacían su trabajo a bordo de sus botes…. También vimos las “lanchas rápidas “ que hacían el trayecto Huay Xai – Luang Prabang en un día; nos pareció un poco suicida, ya que eran motoras fuera borda que iban a gran velocidad, con el peligro que pueden llevar si se chocan con algún obstáculo –árboles, rocas, etc—de hecho los patrones de las embarcaciones llevaban casco de motorista puesto.

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Ese día, antes de comer, paramos en un pueblo de la orilla de Laos. El guía nos acompañó y nos explicó cómo era la vida del pueblo. Nos dio la impresión de que no era muy visitado por los turistas, ya que al contrario que ocurre en los lugares acostumbrados al turismo, no nos intentaron vender nada, ni nos seguían los niños pidiendo caramelos…. Seguían con su vida, lavando la ropa, cazando serpientes o los niños jugando a la trompa. Así que nos dimos una vuelta por el pueblo hablando con los lugareños e intentando molestar lo menos posible. Nos explicaron el sistema de organización comunal vigente por el gobierno socialista de Laos. Esta visita no la hubiéramos poder hacer si hubiéramos viajado en el slow boat público y la verdad es que fue muy interesante y se nos hizo muy corta.

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Jugando a la Peonza

De vuelta al barco, la cocinera nos había preparado un sabroso almuerzo y seguimos navegando toda la tarde disfrutando del paisaje del Mekong, hubo quien se echó una siestecita al sol , otros charlaban animadamente o sacaban fotos admirando el paisaje.

Al atardecer llegamos a Pak Beng, el pueblo de Laos donde íbamos a dormir, dimos una vuelta, tomamos una cervecita y cenamos. Es un pueblo muy agradable, con un mercado muy auténtico donde los agricultores y pescadores de los alrededores acuden, a veces andando muchos kilómetros, a vender sus productos. Allí pudimos observar, por ejemplo, ranas vivas que se vendían metidas en una bolsa de plástico, a la que habían abierto un agujero para que pudieran respirar y diversas especies de peces y anguilas del Mekong, que también vendían vivas. Una pena, que debido a la hora estuvieran casi cerrando.

Aunque en el pueblo para las 9 de la noche estaba casi todo cerrado, los noctámbulos nos reunimos en el “Happy Bar”, donde pudimos elegir la música que queríamos escuchar, mientras charlábamos o jugábamos un billar con los laosianos, alguno se fumó una shisha..etc todo ello en un ambiente muy tranquilo y agradable.

Elegimos para dormir el “DP Guesthouse” , un establecimiento sencillo, pero limpio en el que nos dieron bien temprano el desayuno, que estuvo bastante bien. Está situado cerca del muelle y céntrico en el pueblo por lo que es muy recomendable.

Ya que madrugamos, echamos otro vistazo al mercado antes de irnos y vimos la procesión de los monjes budistas que salen descalzos al amanecer a recibir comida de los feligreses. Estos monjes salen al amanecer del templo y los feligreses se arrodillan a su paso y les entregan ofrenda, principalmente arroz u otra comida y los monjes les bendicen cantándoles. Los monjes también reparten la comida que han recibido entre la gente necesitada que lo solicitan. Es la misma ceremonia que la famosa de Luang Prabang, pero mucho más auténtica; Así como la de Luang Prabang nos pareció que estaba bastante adulterada por el turismo, en la ceremonia de Pang Beng todos los participantes eran locales: monjes y devotos

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La segunda etapa del viaje por el Mekong nos llevó a la mañana a disfrutar del río, empezamos el viaje observando a los elefantes que había en la orilla, restregándose en el barro para matar a los parásitos y luego bañarse, y a visitar otra localidad. Los adultos y niños de este último pueblo estaban más acostumbrados a los turistas y lo recorrimos acompañados de un montón de chavales. Al contrario que el pueblo anterior las casas estaban construidas sobre el suelo, mientras que en el del primer lo estaban sobre pilares, todo ello dependiendo de las circunstancias del rio y de la tribu que habita en cada uno.

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Después de comer llegamos a las cuevas de Pack Ou, que están llenas de estatuas de Buda. Desde las Cuevas, que están en un alto, se puede contemplar el Mekong. La verdad es que si leéis algo sobre Luang Prabang siempre sale la visita a estas cuevas como obligatoria, cuando las cuevas en sí no son nada especial. Si las visitáis desde Luang Prabang, la excursión merece la pena por el paseo del Mekong, que dura unas dos horas, que por la visita a las cuevas, es una manera, si has llegado por avión o por tierra a Luang Prabang, de navegar por el Mekong.

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Interior de la cueva de Pack Ou

Tras las visita, pusimos rumbo a Luang Prabang y tras atracar nos despedimos de nuestros nuevos amigos, aunque luego nos veríamos varias veces por allí en el mercado nocturno o paseando por esa tranquila ciudad, y nos trasladaron a nuestro hotel Thavisouk Family Home, bien situado, con un buen desayuno, donde Kim, una vietnamita que está al frente del mismo y que es la persona más eficiente que hemos visto al frente de un hotel, nos hizo sentirnos como en casa y nos facilitó nuestra estancia en Luang Prabang. No dudéis en ir si no tenéis nada reservado.

Esta navegación de dos días por el mítico Mekong es un viaje que nos va a quedar mucho tiempo en la memoria. Tuvimos suerte con el tiempo, con la compañía y con la elección del barco. Es de esos que no te importaría repetir, pero el mundo es tan grande….

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